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22 de marzo de 2003
Almas amadas:
Durante estos momentos de gran agitación por los que atraviesa
el mundo, deseo encarecidamente hacerles llegar el amor y las
oraciones que quienes residimos en los ashrams de Paramahansa
Yogananda ofrendamos por el bienestar de los hijos de Dios que
habitan en todo el planeta. Compartimos la preocupación
de todos ustedes al estallar la guerra en Oriente Medio, y oramos
con intensidad para que la sabiduría compasiva y la luz
de Dios guíen a nuestra familia mundial a través
de este turbador período. La compasión de nuestros
corazones se dirige especialmente hacia aquellas personas cuyas
vidas se encuentran afectadas de manera más directa por
el conflicto. En las meditaciones que realizamos varias veces
al día, rogamos a Dios para que aporte consuelo a los muchos
inocentes que se hallan sufriendo o viven con temor, y para que
bendiga y proteja a todos cuantos están contribuyendo a
un justo retorno de la paz.
No es fácil comprender el modo en que las complejas corrientes
del karma colectivo actúan en este mundo cuando la humanidad
se esfuerza por despertar y abrirse paso hacia una era más
elevada. En épocas como ésta, necesitamos más
que nunca aferrarnos con serena fe y valor a la mano de Aquel
que mantiene el universo en equilibrio y vela con ternura infinita
por el bienestar final de cada alma. Él es nuestra protección
y nuestro refugio ante las incertidumbres de maya: el Único
en quien podemos encontrar la fortaleza, la comprensión
y la paz interior que necesitamos para construir un mundo mejor
y más compasivo.
Hace muchos años, durante una de mis visitas a la India,
tuve una experiencia supraconsciente en la cual vi una nube oscura
que trataba de engullir a la Tierra, pero que al final era ahuyentada
por la brillante luz de Dios. Entonces comprendí que, como
nuestro Gurudeva Paramahansa Yogananda había predicho,
el mundo atravesaría por una gran zozobra y padecería
presagiados males en su avance hacia una era de mayor iluminación,
pero que, aun así, el bien lograría prevalecer.
Estamos destinados finalmente a tomar plena conciencia de que
sólo tenemos un único y común enemigo ignorar
al Señory de que, en la totalidad de los países,
los hijos de Dios deben abrazar las divinas leyes universales
de amor y verdad que toda religión expresa. Dios no nos
ha prometido que ese despertar sucederá sin esfuerzo, puesto
que es preciso superar las desarmonías que nosotros mismos
hemos creado y que existen tanto en los individuos como en las
naciones de todo el mundo. Sin embargo, para recibir la guía
y el amor eternos que Él nos ha prometido, basta con que
nos volvamos hacia su luz.
Cada día podemos elegir cuáles serán nuestros
pensamientos y acciones, así como dónde enfocaremos
nuestra atención. Traten de no centrarse en los miedos
que limitan su conciencia y encadenan su bienestar a las constantes
fluctuaciones de las circunstancias. Cultiven un templo de paz
en su interior, donde puedan acudir para estar a solas con Dios,
y únanse en oración a las almas de otros buscadores
espirituales, para que de ese modo sean capaces de sintonizar
su vida más profundamente con el Señor. Animo con
insistencia a todos los miembros y amigos de Self-Realization
Fellowship a que participen diariamente en nuestro «Círculo
mundial de oraciones», pues esos esfuerzos conjuntos para
enviar pensamientos de amor y buena voluntad a nuestros semejantes
poseen una trascendental capacidad para sanar la ignorancia y
los males de este mundo. Paramahansaji dijo: «Aun cuando
las diferencias de raza, credo, color, clase y prejuicios políticos
parecieran dividirnos, como hijos de un Dios único poseemos,
sin embargo, la capacidad de sentir en nuestras almas la fraternidad
y la unidad del mundo entero. [...] Todos podemos aprender a eliminar
de nuestros corazones el odio y el egoísmo. Oremos porque
la armonía reine entre las naciones y porque todas marchen
de la mano a través del portal que conduce hacia un mundo
nuevo y mejor». Cada uno de nosotros tiene un papel asignado
en la creación de esa armonía, y debemos desempeñarlo
con valor y con la fe puesta en Aquel cuyo amor nos protege a
todos.
Mis oraciones y mi bendición están con cada uno
de ustedes.

Presidenta y Sanghamata,
Self-Realization Fellowship/Yogoda Satsanga Society
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